Desde hace ya algún tiempo, los organismos internacionales, llámese FMI, BM, o el G7 insisten en que Argentina debe arreglar con los bonistas que no quisieron entrar en el canje. ¿Cuál es el porqué de este insistente requerimiento?

"Una preocupación singular"

Dr. Jorge Alberto Esteban y Ribas

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El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo claramente que "mientras Kirchner sea presidente, no existe ninguna posibilidad de reabrir el canje" de la deuda.

Fernández insistió en que eso fue lo pactado con el Fondo Monetario Internacional en 2003 y se preguntó: "¿Por qué ahora el FMI pretende que se acuerde con el 100 por ciento de los acreedores?".

Estos dichos, que fueron públicos por Radio Mitre de Buenos Aires, junto a las declaraciones del presidente Kirchner y del Ministro Lavagna no dan lugar a duda sobre el pensamiento del presidente respecto al tema de los bonistas que no entraron en el canje.

Es que además de lo que los funcionarios puedan opinar sobre el tema, existen factores objetivos que van más allá de sus meros actos políticos.

En primer lugar debemos tener en cuenta que existe una ley de la Nación votada por el Congreso que impide al Gobierno reabrir el Canje y más aún, impide tener contactos o realizar ofrecimientos a quienes no aceptaron las condiciones propuestas por el país en su oportunidad.

Esta ley está en plena vigencia y para poder reabrir el Canje o negociar con los bonistas rebeldes sería necesario otra ley que anulara ésta y entonces está claro que la facultad de poder modificar esta situación está en manos del Poder Legislativo, es decir del Congreso de la Nación, el cual acaba de sancionar la ley hace escasos meses.

¿Qué haría variar la opinión de los legisladores y de un día para el otro cambiar su criterio?

Si bien podemos esgrimir como antecedentes varios planteos legales que fueron revertidos por el mismo Congreso al poco tiempo de haber sido aprobados, por criterios totalmente disímiles, creemos que en este caso se deberían dar condiciones de sumo peso para un proceder similar.

No menos importante aunque menos formal parece la razón de seriedad que se le debe dar a toda negociación internacional y que siempre reclaman los países desarrollados como base para radicar sus inversiones.

Permanentemente destacan estos países que Argentina debe tener un marco legal serio para facilitar los flujos de inversiones de los países con excedentes. Cuán serio sería un país que cambiara una ley del Congreso en función de requerimientos de ciertos bolsillos, por más importantes que estos fueran y cómo podríamos decir que somos serios ante el mundo si estamos borrando con el codo lo que acabamos de escribir con el puño.

Finalmente, y para no analizar sino sólo livianamente el tema, cuanto de injusto sería el país con aquellos que creyeron en su propuesta (76%) si al otro 24% que no aceptó en tiempo y forma la propuesta ahora le abrimos la puerta para que se iguale a los que confiaron en el país.

Todo pasa seguramente por una idea básica que en un momento de calentura (que también los funcionarios internacionales los tienen), dijo claramente el Ministro de Economía de Japón en la reciente reunión anual del BID en Okinawa, donde Tanigaki dijo: "no podemos dejar que la forma argentina de enfrentar su deuda se convierta en un mal precedente porque entonces sería un peligro moral".

En realidad, Tanigaki quiso decir que sería un peligro material, ya que sólo estaba pensando en la cantidad de dinero que él o alguno de sus amigos habrán perdido luego de la inversión en Bonos Argentinos.

Amigo lector, no tenga la menor duda que alguno de estos señores que parecen muy serios en los diarios, también hacen sus negocios y no son pequeños y lo que parece que dicen en nombre de no se sabe bien que interés supra nacional, es más que nada un interés personal.

De otro modo no puede entenderse cómo se aferran tanto en la defensa de un 24%, de los cuales no debe pasar de un 4% los pocos bonistas reales ahorristas que invirtieron aconsejados por su banco y que ahora no quisieron entrar en el canje, el 20% restante son Fondos Buitre que compraron los bonos luego del default y quieren sacar la mayor ganancia posible.

En algunos casos, esos Fondos de Inversión aportan para distintas campañas políticas en todo el mundo y luego presionan sobre los funcionarios de más alto nivel para hacer sus negocios.

© by Esteban y Ribas 2001/2005

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