No es ninguna novedad, siempre fue así, pero ahora más que nunca a Estados Unidos y Europa le duele la aplicación por los demás de las teorías tantas veces enunciadas de la libertad de comercio.

Es hora ya de sacarse la careta

Dr. Jorge A. Esteban y Ribas

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Beijing reaccionó duramente por el freno a sus exportaciones textiles que quieren aplicar Estados Unidos y los países europeos.

La tantas veces enunciada libertad de comercio que permanentemente fluye de labios de todo funcionario del gobierno americano o de los gobiernos europeos, sobre todo cuando están en el exterior y especialmente en los países con los que mantiene relaciones comerciales, parece que es sólo libertad de la boca para afuera.

Argentina lo sufre desde hace ya varias décadas con las restricciones de los países europeos a las importaciones agrícolas, quienes mediante subsidios, particularmente los franceses, tienden a limitar cualquier ingreso de granos (en este caso) de países líderes agro-exportadores.

Ya en su momento Japón sufrió las restricciones de USA para vender libremente sus coches en ese país, debido a las protestas internas de la industria automotriz de Detroit.
Estados Unidos fijó cupos de importación de vehículos japoneses, permitiendo la libre competencia de sus empresas con las japonesas en tanto la misma no afectara las fuentes de trabajo de sus operarios.

Es decir, es bien claro, "libre competencia", pero hasta donde nos convenga. Este sería el significado real del término "libre competencia" de la musical declamatoria yankee.

Y tal como en su momento fue con los coches japoneses y con otras yerbas, ahora la cosa es con China y sus exportaciones textiles.

Es que tanto los americanos como los europeos, siempre consideraron que los chinos jamás podrían hacer camisas, pantalones o vestidos como los hace París, Londres, Milán o New York.

Craso error, China produce en la actualidad la mayoría de las prendas que se venden en las mejores casas de alta costura de Europa y Estados Unidos. Los chinos han copiado y mejorado las técnicas de producción y terminación de los europeos y ya tienen escuelas de diseños iguales o mejores que las del continente.

De aquí la preocupación de USA que anuncia la restricción del ingreso de textiles chinos a su territorio de las siguientes categorías textiles: camisas, pantalones de algodón y ropa interior de algodón.

El motivo es que corren peligro miles de puestos de trabajo en ese país.

China se defiende y dice que es una violación de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Según los Estados Unidos, las exportaciones aumentaron 1.500% en casos de pantalones de algodón, 1.300% en camisas y 366% en ropa interior, todo de algodón.

La Unión Europea, también estudia en Bruselas poner límite al ingreso de productos textiles de China, teniendo en cuenta los comentarios de algunos de sus países miembros, que hablan de "invasión" de textiles chinos en sus mercados.

China estableció acuerdos en materia textil en negociaciones con Washington y Bruselas, pero estos productores ahora dicen que no son suficientes.

China obliga ahora a todos a sacarse la careta.

Cuando Martínez de Hoz abrió la importación recitando la teoría liberal de Europa y Estados Unidos, no se preocupó (o quiso que fuera así) de los productores argentinos y a más de 25 años de entonces, Argentina tiene hoy que volver a plantear cómo desarrollar nuevamente su industria, capacitar a su mano de obra y volver a invertir en reconquistar mercados que tenía para sus productos.

Estados Unidos y Europa siempre han puesto restricciones al ingreso de nuestros productos, pero siempre han conseguido que muchos argentinos reclamen el ingreso irrestricto de sus productos.
Y lo más triste es que esos argentinos, apoyados por los otros argentinos, por distintos medios, por el engaño o por la fuerza, han podido realizar la tarea sucia que en otras épocas los imperios hacían con los ejércitos.

Recién ahora, luego de ver donde nos llevaban estas teorías y aquellos argentinos, que eran minoría, están comenzando a cambiar su pensamiento la gran mayoría de los argentinos.

Cuál es el sentido de discutir en la OMS las restricciones al ingreso de nuestros productos si los países dominantes hacen y deshacen a su antojo.

Por qué nosotros no hacemos lo mismo.

El día que Estados Unidos y Europa abran sin restricciones su comercio y sus mercados estaremos de acuerdo que el "libre comercio" debe ser aplicado en todo el mundo.

Mientras los que mandan lo hagan de la boca para afuera, la única forma de defendernos es unirnos entre nosotros y hacer lo mismo que ellos.

Claro que con mucho "fair play" como hacen ellos.

 

© by Esteban y Ribas 2001/2005

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