Grandes temas aún sin resolver esperan a Benedicto XVI y la Iglesia de Roma. Juan Pablo II no los tuvo en cuenta durante su mandato, pero cada vez se hacen más presentes. Será la hora de un nuevo Vaticano III. Benedicto XVI marca el territorio, aún antes de asumir Por Blas Bante El primer encuentro formal de Benedicto XVI con los periodistas, está dando la pauta de lo que será este nuevo pontificado, que muchos dicen, será de transición. El nuevo Papa no habló con los periodistas ni contestó preguntas, sólo leyó un breve mensaje de bienvenida en cuatro idiomas: inglés, francés, italiano y alemán. El vocero Navarro Valls relativizó el comentario de los muchos periodistas españoles y latinoamericanos diciendo que el Papa quería dar una bienvenida muy corta y simple ese día y que seguramente hablaría en la lengua de Cervantes en su primera misa al asumir el mandato. Los símbolos y los hechos en política son los que marcan el pensamiento de los políticos y el Vaticano es política. Benedicto XVI quiso decir ustedes me eligieron (Italia, Francia, Alemania, Gran Bretaña) y yo me debo a ustedes. Esta es la primera lectura del primer acto del Papa, luego la diplomacia y las buenas costumbres se encargarán de limar muchas de las asperezas que ya se están dando en el mundo católico. Otros de los interrogantes que nos planteamos los católicos es qué va a pasar con los insistentes reclamos que sobre varios temas se han venido planteando durante el papado de Juan Pablo II, entre los que hay algunos de no menor cuantía para los 1.100 millones de católicos como el de la Comunión para los divorciados vueltos a casar, es decir aquellos católicos, casados por Iglesia que se han divorciado y vuelto a formar hogar, los que hasta ahora no son admitidos por la Iglesia de Roma al Sacramento de la Comunión. En este tema pareciera que va a haber alguna concesión por parte de Benedicto XVI, permitiendo a aquellos católicos que han vuelto a constituir un hogar puedan recibir el Sacramento e integrarse así en una real y santa Común-unión con los demás cristianos del Templo. Hay otros temas como los de las uniones gay y la adopción gay que este Papa o cualquier otro cercano que venga seguramente no va a tener en cuenta. De trascendente importancia para el mundo es el tema de la clonación humana y la reproducción in vitro, sobre los cuales la Iglesia tiene que dar una pronta respuesta. También deberá hablar muy criteriosamente sobre los temas que hacen a la vida ya iniciada como la eutanasia y el aborto terapéutico. Hay dos temas que hacen a la vida de los católicos religiosos, pero son de una tremenda importancia también para los católicos laicos, como es el matrimonio de los sacerdotes y la posibilidad de acceder al sacerdocio de las mujeres. Estos dos temas tienen mucho que ver con el mundo actual, donde los otros sectores del cristianismo los aceptan y pueden de ese modo evitar el importante éxodo sacerdotal y dar a la mujer la participación que tienen en el mundo occidental. Más allá de sus antecedentes y sus frases demasiado pétreas, el Cardenal Ratzinger ahora es Benedicto XIV, un hombre sumamente inteligente, que seguramente abrirá su mente y su corazón al Espíritu para que éste lo guíe en este camino transitorio que le ha tocado
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