ALREDEDOR DE LA FIESTA DE LA RURAL

Con ese fino sentido de oportunidad que la caracterizó siempre, la Sociedad Rural concretó ayer su ceremonia inaugural a tono con estos tiempos difíciles.

Las señoras cambiaron sus cape linas, las pieles y la perpetua falda negra por los más cómodos trajecitos en tono marrón o verde musgo.

Los señores concurrieron abrigados con sus loden y los clásicos ponchos de vicuña. El día, como casi todos los años, fue nublado y frío, ideal para la exhibición de sombreros.

A las 10.45, poco antes del comienzo, una falla en el sistema hizo temblar a los directivos de La Rural: la transmisión de la ceremonia estaba en riesgo.

Todo se arregló en minutos y la sonrisa del presidente de la entidad, Luciano Miguens, idéntico a Gregory Peck, se hizo más ancha todavía cuando le avisaron que Felipe Solá estaba llegando al predio.

Su presencia empalideció a otras figuras del Gobierno, como Daniel Scioli y Gustavo Beliz.

Y su mujer, Teresita Solá, rejuvenecida, resultó aún más popular que el gobernador bonaerense.

A los representantes extranjeros los ubicaron a la izquierda de las figuras principales. A la derecha se sentaron los ex presidentes de La Rural.

Entre ellos, Enrique Crotto, que iba a ser el ministro de la Producción si Carlos Menem ganaba.

Una fila más atrás se vio a Francisco de Narváez, el empresario que más apoyó a Menem.

Entre los socios se comentaba que la actual gestión de Miguens es diferente.

Descendiente de una familia tradicional que se dedica a la crianza de caballos de raza criolla, Miguens no hace de la confrontación un estilo.

"Es una macana que Kirchner no haya venido. Pero le aseguro que La Rural ha aceptado que Argentina tiene que cambiar su historia", le dijo a Clarín.

En el palco oficial no hubo clima de queja.

Tampoco de festejo. Hasta los aplausos fueron medidos.

Terminada la ceremonia, Cristiano Ratazzi, de Fiat, y José María Ranero Díaz, de Repsol-YPF, deslizaron su entusiasmo porque Kirchner admira a Felipe González.

"Si sigue sus pasos, este país se va a convertir en una potencia", se entusiasmó Ratazzi.

Luis Mario Castro, de Unilever, se maravilló por los "fierros" agrícolas. Julio Werthein y su sobrino Leo, criadores de Angus, aplaudieron a rabiar cuando desfiló la cosechadora último modelo Don Roque, íntegramente nacional.

Mientras Eric Le Gros, de Carrefour-Norte y Tía, conversaba con el titular de la Cámara de Comercio, Carlos de la Vega.

Algunos estaban ayer en campaña.

El ex presidente de La Rural, Guillermo Alchourón, ahora primer candidato a diputado de Luis Patti.

Y el ex titular de CRA, Arturo Navarro, que va por Recrear.

Algunos se mostraban aburridos, como el juez Carlos Maqueda.

Otros, muy requeridos como el matrimonio Zorreguieta, los padres de la princesa Máxima.

"Estamos todos los que tenemos que estar", dijo una criadora de Charolais, que en una especie de mea culpa agregó: "Al campo lo atacan porque no sabe comunicar".

Hubo, sin embargo, algunos faltazos.

Raúl Moneta, pese a que uno de sus caballos logró una cucarda, no asomó por el palco.

Tampoco la familia Perez Companc, criadora de la raza Jersey.

Entre los más movedizos se vio a Javier de Urquiza, ex ministro en Santa Cruz y el hombre de Kirchner en los temas del campo.

Se la pasó explicando el estilo patagónico que hoy gobierna en la Rosada.

Después de darle vueltas al asunto, De Urquiza dijo a los ruralistas: "El Presidente no asiste a lugares para pronunciar discursos de ocasión.

Vendrá a La Rural cuando pueda anunciar que rebaja las retenciones". Eso sí, no arriesgó fechas.



© by Esteban y Ribas 2001/2005

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