Discurso
del Señor Presidente de la Nación
Néstor Kirchner ante la Asamblea Legislativa,
en la Apertura de las 123º Sesiones del Congreso
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1º de marzo de 2005
Señores
miembros del Congreso de la Nación,
Pueblo de mi Patria:
Venimos
a dejar inauguradas las sesiones del Honorable Congreso de la Nación,
conforme lo dispone el inciso 8 del artículo 99 de la Constitución
de la Nación Argentina.
Nuestra ley fundamental establece está como la ocasión
en que el Presidente da cuenta ante la Asamblea Legislativa del estado
de la Nación.
De
eso se trata. Tomar nota del estado en que los asuntos de la Nación
se encuentran, repasar lo hasta aquí recorrido y marcar los rumbos
que debemos seguir.
Sin hipocresías, con la mano tendida para recibir los aportes
que contribuyan a esclarecer más aún aquella situación,
venimos a reflexionar con la finalidad de que se pueda resaltar el punto
donde nos encontramos, el orden que los acontecimientos guardan y, en
consecuencia el probable rumbo que seguirán los hechos.
Es un aporte que busca que podamos actuar como un conjunto, sabedores
todos de cuánto podemos aportar para la prosecución de
los grandes objetivos nacionales, en función de lo que ya hemos
alcanzado y los logros que nos prometemos obtener.
No resulta ocioso en este momento y en este lugar recordar de donde
venimos, para poder valorar la situación, en su exacta dimensión.
Despojados de voluntarismos, sin subordinar a las urgencias lo que constituyen
las decisiones estratégicas, ni proceder con lentitud en los
procesos de modo que las tardanzas provoquen más daño
que el sufrido y que estamos superando.
Son los hechos los que con toda contundencia marcan a veces cuánto hemos avanzado, cuánto nos falta por recorrer y otras tantas, cuánto cuesta reconstruir lo que ha sido destruido.
Aclaramos siempre que venimos de la más profunda crisis, escalando peldaño a peldaño lo que ha sido y es el calvario de Argentina. Superando con esfuerzo lo que constituyó la peor crisis de nuestra historia.
Hemos dicho adentro y afuera del país que no somos el gobierno del default, que no somos el gobierno de la convertibilidad, que no somos el gobierno del endeudamiento eterno.
Saben todos que no lo decimos para evadir los desafíos, ni para ahondar diferencias.
Tomamos sobre nuestras espaldas, con decisión y convicciones, las responsabilidades que la hora reclama a quienes contamos en este momento histórico con la iniciativa política.
Queremos suturar las terribles heridas que produjeron las políticas erradas aplicadas en el pasado. Queremos superar la frustración en que nuestra crisis nos sumiera.
Soñamos con dejar a quienes nos sucedan, un país mejor, un país donde el próximo gobierno pueda dedicarse a consolidar, no a reconstruir, a crear, no a restaurar, a hacer crecer con dignidad, no sólo a incluir venciendo la pobreza y la indigencia..
Nuestras
crisis recurrentes han obstaculizado la permanencia de las políticas
correctas, nuestros errores han impedido que se continúe un mismo
rumbo.
No queremos volver al pasado. Queremos, con memoria, verdad y justicia,
construir las bases de un sólido futuro.
En el centro de la construcción de aquel futuro está la
recuperación de la dignidad nacional, la revalorización
de la autoestima del pueblo argentino y la superación de la crítica
vacía, el mal augurio constante.
Queremos dejar atrás el tiempo de la profecía siempre
auto-cumplida, apostando siempre al fracaso de los demás y anunciando
que todo va a salir mal.
El descrédito no se ha limitado al papel de las instituciones,
ha calado mucho más hondo en el corazón de cada uno respecto
de cada uno de los otros.
Los argentinos tenemos que revalorizar el valor de la solidaridad, reaprender
la actuación conjunta, revalorizar lo colectivo sin ahogar las
capacidades individuales que le aportan armonía por su diversidad
y pluralidad.
Tenemos que recrear los valores nacionales tras nuevos paradigmas que
permitan que nuestra bandera se extienda protectora sobre cada uno de
los argentinos.
Después de la larga noche, después de ver de cerca los
riesgos de la autodestrucción, después de haber sufrido
los que nos tocó vivir, debemos mantener rumbo constante en el
sentido que nos viene mostrando lo mucho que podemos hacer, las enormes
posibilidades que ofrece nuestra rápida recuperación.
Aspiramos en este tiempo en que nos tocan las más grandes responsabilidades,
a crear las condiciones políticas en las que se elija en función
de las mejores cualidades mostradas por cada uno y no por la capacidad
de criticar las acciones de los demás.
Pensar y actuar en positivo es lo que permitirá ir corrigiendo
errores, perfeccionar sistemas e instituciones y dar continuidad a esquemas
de probada eficacia.
Recuperar, reconstruir, reparar, es una parte de la tarea que el conjunto
debe asumir. No se trata de hacerlo desde ningún lugar nostálgico,
evocativo o de regreso al pasado.
Recuperar la escuela pública, reconstruir un sistema de salud
pública, reparar con promoción y desarrollo social el
daño provocado por la exclusión, volver a poner en pie
a la industria nacional, revalorizar lo argentino, son parte de los
necesarios cambios que debemos realizar para que la República
Argentina construya su futuro mejor.
Recuperar,
reconstruir, reparar, actuar, debe concretarse en una acción
diaria y constante, con sentido de cambio.
Cambio responsable, calidad institucional, apego a la Constitución
y a la ley, fuerte lucha contra la impunidad y la corrupción,
políticas activas para combatir el desempleo, la pobreza y la
exclusión, han sido y son parte de nuestros sueños.
No estamos dispuestos a dejar, en nombre de un pretendido pragmatismo,
nuestros sueños, nuestros ideales y nuestras convicciones de
lado.
Como sabemos que esos sueños no se concretarán mágicamente,
estamos dispuestos dejar lo mejor de nosotros para hacerlos realidad.
Sabemos que no será fácil, porque se tocan importantes
intereses. No tememos. No nos detendremos. Sabemos que los que más
impaciencia muestran son precisamente los grandes responsables de nuestra
decadencia.
Los mismos que desguazaron el estado en función de sus intereses
y negocios, los que se favorecieron con la pérdida y el retroceso
del poder público, los mismos que se enriquecieron favorecidos
por la permisividad interesada de otros tiempos, se quejan hoy por la
ausencia de Estado, intentando nuevamente llevar agua para su molino
a costa de los demás.
El pueblo argentino tiene memoria y sabe que los mismos que contribuyeron
a generar gigantescos negocios a costa del erario público, o
los que sólo supieron criticar pero fueron incapaces de resolver
ni el más mínimo problema, no pueden ser los que reconstruyan
el país.
Este tiempo de la historia continental y mundial está signado
por el cambio a favor de los pueblos, y el pueblo argentinos es el principal
protagonista de los cambios que estamos produciendo.
La resistencia a esos cambios quiere presentarnos cada problema de los
existentes como producto de errores del gobierno, tratando de escudar
detrás de los que se impacientan sus intenciones de preservación
de sus intereses contrarios al conjunto.
Así,
son funcionales unos a otros. Los partidarios del pasado y los que supuestamente
quieren cambiar instantánea y mágicamente todo, se ayudan
para intentar impedir cada mejora real y concreta.
Con el recuerdo de lo que nos tocó sufrir, con memoria de las
responsabilidades que a cada uno le corresponden, los argentinos debemos
profundizar los cambios, consolidar el crecimiento y ser optimistas
respecto de nuestro futuro.
Tenemos la oportunidad y no debemos desperdiciarla. Tenemos que inaugurar
una nueva época sobre la base de una política económica
que asegure el crecimiento sustentable, con producción y empleo,
con equilibrio fiscal, priorizando el consumo interno, la inversión,
la creación de trabajo y la integración al mundo a través
de la multiplicación de nuestra capacidad exportadora.
Una Argentina revitalizada por la mejora de su infraestructura con obras
públicas que mejoren la calidad de vida de millones de compatriotas
con mejor educación y más salud.
Tenemos que dar los pasos que nos permitan dejar atrás un país
del que se adueñaron los intereses y proliferaran los genocidas,
ladrones y corruptos, para ser una Nación que, sobre la base
de un proyecto nacional reinstale la movilidad ascendente de modo que
los hijos puedan aspirar a vivir mejor que sus padres.
Esto tiene que acompañar al cambio de los paradigmas. Los argentinos
debemos poner las cosas en su lugar.
Basta de premiar al vivo, demos su lugar al inteligente. Basta de premiar
la riqueza a cualquier costo, premiemos a los honestos. Basta de justificar
las avivadas, premiemos al más trabajador.
Si no cambiamos en esto nos expondremos a tropezar siempre con las mismas
piedras.
Tenemos que reinstalar en el centro de nuestra ética los valores
de la solidaridad y asumir las responsabilidades individuales para que
cada uno cumpla como debe sus obligaciones.
En medio de los viejos problemas, pero sin temores y buscando soluciones;
enfrentando los que constituyen los nuevos desafíos y caminando
en el buen sentido, los argentinos vivimos una etapa que debemos aprovechar
para consolidar un nuevo tiempo y podemos ser racionalmente optimistas
respecto de nuestro futuro.
En este marco histórico y social y con esta conceptualización
política, es que abordamos lo que sin lugar a dudas es, en esta
etapa histórica, el punto nodal de la cuestión argentina.
Hemos culminado, en estos días, el proceso de canje de nuestra
deuda en cesación de pagos. La mayoría de los bonistas
de la Argentina y de todo el mundo han presentado al canje sus bonos.
De esta manera, con gran esfuerzo, nuestro país ha dejado atrás
el default, debiendo hoy considerarse íntegramente reestructurada
la deuda argentina.
Por su complejidad en cuanto a número de títulos, monedas
y jurisdicciones involucradas. Por su monto. Por las particularidades
de la situación mundial que determinaron la ausencia de ayuda
crediticia. Por haberse realizado en el marco de una reducción
neta de deuda con los organismos multilaterales de crédito internacional,
el proceso ha resultado único y excepcional.
Por vez primera en la historia argentina un proceso de reestructuración
de deuda ha culminado con una drástica disminución del
endeudamiento del país.
La República Argentina, con las excepcionales características
que hemos señalado, ha podido concretar exitosamente el más
gigantesco canje de deuda en cesación de pagos de la historia
mundial y lo ha hecho en el marco de la concreción de la quita
más grande de la historia.
En lo local, se trata de la primera vez que un proceso de reestructuración
de deuda ha tenido activa participación del Parlamento, en observancia
de las distintas competencias que cada uno de los poderes tiene en materia
de empréstito público.
La República Argentina ha comprometido en ese proceso esfuerzos
compatibles con nuestro crecimiento y priorizado las necesidades internas
de modo que se trate de un esfuerzo sustentable.
Por primera vez podrá decirse que no se pagará deuda sobre
el hambre y la sed del pueblo argentino.
El día jueves de esta semana informaremos al país los
números exactos, en función de operaciones de última
hora todavía en curso de procesamiento. Pero vale la pena destacar
que una vez más, afortunadamente, economistas y gurúes
vernáculos fallaron en sus pronósticos y políticos
con vocación de oráculos y pitonisas se equivocaron en
sus profecías, también una vez más.
A veces pienso que uno no puede equivocarse tantas veces y hacerlo siempre
de buena fe.
Intuyo que algunos, que nunca han logrado construir un éxito
propio sólo se reconocen a sí mismo en el fracaso del
otro, aunque ese otro sea el pueblo argentino y no como ellos creen
el fracaso del gobierno de turno.
La concreción de este logro, lejos de culminar con los problemas
heredados, nos pone en ocasión de asumir con la misma firmeza
nuevos desafíos.
En otro orden, en estos meses entramos en la última etapa de
la renegociación de los contratos de servicios públicos.
Sabemos que será una etapa de dura negociación en la que
también este Honorable Congreso tendrá la palabra y es
importante dejar explícitamente aclarados algunos puntos.
Tenemos absolutamente en claro que se trata de la más importante
discusión de intereses pendiente.
En esa discusión se decidirá, ni más ni menos,
la calidad de los servicios que recibamos y las inversiones que los
empresarios están dispuestos a realizar para garantizar la mejor
prestación de aquellos.
El gobierno ha tomado a su cargo con responsabilidad la defensa del
interés de los ciudadanos argentinos, de los usuarios de los
servicios públicos y del pueblo.
El gobierno, en nombre de los ciudadanos argentinos, de los usuarios
de los servicios públicos y del pueblo, exigirá contratos
que aseguren la prestación del mejor servicio posible y para
ello buscará comprometer las mayores inversiones de parte de
quienes buscan su ganancia explotando esos servicios.
Tenemos plena conciencia que en esa discusión de intereses económicos
y del modo que la resolvamos se perfilará la Argentina que sustituirá
a la Argentina del saqueo, del negociado, la expoliación, el
aprovechamiento de las ventajas que dan las posiciones dominantes y
la ganancia fácil, garantizada a costa de los que menos tienen.
Se trata de una disputa desigual. Sabemos los formidables intereses,
concretos y puntuales que están en juego.
Vaya por caso un ejemplo, una rápida aproximación al problema.
De los 7.800 millones que los medios de comunicación, es decir
la prensa oral, escrita o televisada, facturaron el año pasado
en concepto de publicidad en nuestro país, la publicidad oficial
apenas supera los 100 millones y el conjunto de las empresas que son
su contraparte en esta negociación gastaron directa o indirectamente
casi 1.200 millones.
Esto explica muchas cosas. Sólo se trata de saber leer.
Queremos arribar a buen puerto y por eso hacemos esta aclaración.
Sabemos que discutimos intereses económicos y sabemos de qué
lado estamos. Esta vez, el pueblo argentino tendrá en el gobierno
el primer defensor de sus intereses.
Hay un punto de la discusión en que los intereses públicos
y los intereses privados pueden compatibilizarse. La invitación,
a los verdaderos empresarios que saben que en el capitalismo toda actividad
económica implica riesgo, es para que discutan con buena fe para
encontrar ese punto compatible en que existan un buen servicio y una
ganancia razonable.
No se trata de una discusión respecto de si la regla debe ser
la prestación pública o la prestación privada de
los que constituyen los servicios públicos. No se trata de levantar
banderas de estatización o de privatización. Se trata
de sumar competitividad a nuestra economía, generar trabajo y
dar servicios adecuados.
Quiero que se sepa que no tendremos problemas en aquellas renegociaciones
que respeten esos parámetros. Buscamos eficiencia en la prestación
del servicio y podemos obtenerla con un concesionario o asumiendo la
función por parte del Estado.
No nos va a temblar el pulso para tomar las decisiones que tengamos
que tomar, ni tendremos exigencias exorbitantes a lo que la realidad
económica de los servicios indique, pero es forzoso aclarar desde
el Estado que el gobierno defenderá con uñas y dientes
los derechos del pueblo argentino.
Esta renegociación tiene plazos otorgados por la ley y debe realizarse
en nuestro país conforme a sus normas sin que deba inmiscuirse
tribunal ni árbitro alguno por amañada que resulte la
interpretación que de los tratados se haga para activar supuestas
competencias.
Ningún tratado firmado por Argentina puede haber delegado en
árbitros el manejo de la política económica ante
una situación de emergencia. Las leyes argentinas garantizan
hoy las inversiones extranjeras sin riesgo.
No obligaremos a nadie a quedarse en la República Argentina haciendo
beneficencia con su plata, ni pretendemos obligar a nadie a perder lo
que es suyo. Quien quiera compartir el trabajo con nosotros, será
bienvenido.
Sobre bases serias es necesario culminar un proceso de reestructuración
de los contratos atendiendo los derechos de los consumidores, sobre
todo los de bajos ingresos, el proceso e inversiones y la rentabilidad
empresaria.
Para lograr simultáneamente esos objetivos deberá mirarse
hacia delante, prestando atención a los flujos futuros de ingresos
y utilidades sin quedar atados a contratos del pasado, que correspondían
a un modelo económico y social que terminó siendo largamente
inviable.
El modo en que avancemos resultará en buena medida condicionante
del ritmo de nuestra recuperación. El modo en que lo hagamos
cobrará importancia pues el avance tiene que producirse hacia
la mayor eficiencia y la seguridad jurídica.
El establecimiento de reglas de juego claras y estables, debatiendo
debidamente el marco regulatorio que hemos remitido y sancionando las
normas respectivas, implicará una importante superación
del pasado, sumando calidad institucional y control del Estado a un
ámbito importante de la actividad.
En materia económica, los resultados de las políticas
aplicadas son firmemente positivos en todos los planos. Solidez fiscal,
baja inflación, recuperación del ingreso en progreso y,
por ende, mejora del consumo, expansión de las inversiones, aumento
y diversificación de las exportaciones y creación de empleo
genuino, basamentan un proceso de consolidación.
La República Argentina lleva ya 11 trimestres consecutivos de
aumento de la producción.
No sólo se pudo poner en marcha capital productivo inmovilizado,
también se ha expandido la inversión y logrado notables
aumentos de productividad.
La mejora de la productividad ha permitido incrementar la masa de salarios
pagados tanto por el lado del mayor empleo, el incremento de las horas
trabajadas y las subas de salarios.
La mejora de las economías regionales jugaron un papel central
en la mejora del Producto y fueron el motor de la recuperación
del país desde el interior.
El consumo y la inversión se expandieron, y en particular ésta,
de la que depende mantener la expansión futura se encuentra,
medida a valores corrientes y en relación al Producto Bruto Interno
muy cerca de los valores históricos máximos.
Las exportaciones han llegado durante el 2004 a un récord histórico
que supera los 34.000 millones y muestran una notable diversificación
de mercados además de un fuerte incremento en las exportaciones
industriales.
El superávit fiscal primario tanto de la Nación como de
las Provincias se ubica en los mayores valores históricos de
los últimos 50 años. La vigencia de la ley de responsabilidad
fiscal brinda transparencia junto con los instrumentos adecuados para
mantener esa solidez fiscal que hoy muestran las cuentas públicas.
La tasa de la inflación minorista para el total del año
2004 ha sido del 6,1 por ciento midiendo diciembre contra diciembre
del año anterior.
El país no ha hecho uso del crédito externo y en forma
neta ha hecho cancelación de deuda a los organismos internacionales
de crédito en concepto de capital e intereses por casi 10.000
millones de dólares estadounidenses.
En ese marco fue importantísima la recuperación de reservas
que ya se ubican en 20.000 millones de dólares, es decir 11.000
millones más (21.000 si adicionamos los pagos hechos).
Se han creado más de 2,5 millones de nuevos puestos de trabajo
de los cuales más del 70 por ciento corresponden al sector privado
de la economía. Ello ha significado que la tasa de desempleo
se reduzca de casi el 25 por ciento a poco más del 12 por ciento.
Hemos logrado una fuerte reducción de la pobreza y de la indigencia.
Estimamos que al menos 3,2 millones de personas han salido de la situación
de pobreza y 3,5 millones de una situación de indigencia. Continuar
estas políticas es decisión y tarea central del gobierno.
El sistema financiero funciona ya sin restricciones, se ha recapitalizado,
refinancia una parte importante de las deudas empresarias, sobre todo
de las PYMES, al tiempo que el crédito nuevo, fuertemente contraído
a causa de la crisis, vuelve a ser ofertado a tasas que son menores
que las existentes en la década del 90.
Esta mejora de la situación que venimos detallando posibilita
también que el Estado asuma un rol proactivo de la actividad
a través de medidas muy puntuales:
Se encuentra en vigencia un régimen de devolución de IVA
a las inversiones y de amortización acelerada por el cual una
vez que los proyectos entren en régimen aumentarán unos
3.000 millones de dólares al año las exportaciones.
Se ha cubierto parte de la tasa de interés a empresas PYME para
capital de trabajo y compra de bienes de capital nacionales por un total
de 350 millones de pesos en el 2004, los que se ampliarán a 850
millones para este año.
Se promovió y puso en vigencia reglamentada la ley de promoción
y expansión del software. Se ha recuperado la posición
de país libre de aftosa con vacunación reabriéndose
más de 40 mercados externos.
Se realizaron acuerdos que permitieron la reapertura del Astillero Río
Santiago, los talleres ferroviarios de La Plata, se construirá
los radares en el país, se ha rehabilitado la fábrica
de aviones de Córdoba.
Para crear una sociedad integrada, con movilidad social y con bienestar
es necesario abordar con decisión los temas que constituyen el
verdadero núcleo duro de nuestro programa de crecimiento sustentable,
producción y empleo con justicia social.
Ese punto central del programa está constituido por la distribución
del ingreso, las inversiones, la integración al mundo, la promoción
de desarrollos tecnológicos. Allí se sitúa el corazón
del esquema de mediano y largo plazo de nuestra política.
Debemos continuar con un proceso gradual de mejora de la distribución
del ingreso, y por ende en la afirmación del consumo como motor
de nuestro crecimiento.
En ese camino es imperioso que evitemos pujas distributivas entre sectores
y entre actividades. No debemos actuar con complacencia o facilismo.
En la certeza de que no se puede ni crear ni distribuir riqueza a partir
de la nada, debemos entender que el único proceso sólido
es aquel en el que existe un efectivo aumento de la producción
y cuenta con una adecuada distribución de los logros.
Los ingresos deben moverse al ritmo del aumento de las inversiones,
del mayor empleo y de la productividad. Ignorar esto abrirá la
puerta a estériles disputas generadoras de presiones inflacionarias.
Cada sector, cada actividad, muy especialmente aquellos que viven un
fuerte proceso de expansión, inversión y aumento de utilidades,
debe actuar con responsabilidad social.
La expansión de la producción requiere un fuerte proceso
de inversiones en todo tipo de infraestructura, desde energía,
caminos, comunicaciones. Esto requiere aunar el esfuerzo inversor del
Estado como de las empresas privadas.
En el agro, la industria, la construcción y los servicios, la
inversión debe subir por lo menos otros dos puntos y medio del
Producto Bruto Interno. Desde el estado se favorecerá la inversión
y reinversión productiva al tiempo de seguir la tendencia marcada
en estos años de mayor presencia de impuestos que reflejan la
capacidad contributiva (de ese modo la participación de ganancias
en la recaudación total y respecto del IVA ha alcanzado niveles
sin precedentes.
El crédito debe volver a constituirse en un instrumento del proceso
de inversiones, especialmente de apoyo al financiamiento de las empresas
PYMES. Las verdaderas barreras de entrada que existen por el stock de
arrastre, originado durante la crisis, deberán seguir revisándose
en función de las positivas perspectivas en materia de flujos
futuros de ingresos y utilidades que muchas empresas hoy tienen.
Nuestra inserción en el mundo no debe estar signada por lo puramente
financiero y, por ende, especulativo, que termina jugando a favor de
la renta financiera y afecta la competitividad externa. Para nosotros
inserción en el mundo debe ser comercio exterior e inversión
extranjera productiva directa.
En nuestro esquema de política económica sigue siendo
fundamental un tipo de cambio realista, pro producción y pro
empleo nacional.
Con y desde el Mercosur debemos proseguir negociaciones de apertura
de mercados. La negociación con China, la relación con
países en desarrollo, el Acuerdo Sur-Sur presentan un excepcional
potencial de apertura e integración de mercados.
Usar hacia afuera como palanca el Mercosur no debe obstaculizar la profundización
y la expansión hacia toda la comunidad sudamericana. La efectiva
puesta en marcha del Tratado de Asunción, hoy cumplido sólo
en forma parcial, debe asegurarnos beneficios equilibrados.
En la promoción del desarrollo tecnológico está
la clave para la definición de un nuevo perfil productivo y ocupacional.
Iniciativas como la alfabetización digital, nanotecnología,
biotecnología, tecnología satelital y nuclear para la
paz cobran allí especial significación.
Volviendo al punto de las inversiones, debemos decir que, coherente
con la importancia que al tema otorgamos, la República Argentina
planifica y ejecuta Obra Pública de modo que para el año
2005 ascenderá a 4.606 millones de pesos que significarán
un incremento del 51 por ciento respecto del año 2004.
En el año 2004 hemos ejecutado obras por la suma de 3.046 millones,
es decir un 90 por ciento superior al año 2003 y un 300 por ciento
más que en año 2002.
Hemos terminado más de 20.000 viviendas, estamos construyendo
70.000 viviendas y mas de 24.000 mejoramientos de viviendas y licitamos
103.000 viviendas y 55.000 mejoramientos.
El “Plan Federal de Construcción de Viviendas” (de
120.000 viviendas) y el “Plan Federal de Mejoramiento de Viviendas-
Mejor Vivir” (140.000 mejoramientos) materializarán inversiones
para este año de 2.200 millones, un 88 por ciento más
que los 1.172 millones invertidos en el 2004.
La inversión del estado en vivienda permite crecimiento económico,
generación de puestos de trabajo y mejora de la calidad de vida
de los sectores más castigados por el modelo de exclusión
precedente. Los obreros de la construcción pasaron de 111.609
en el tercer trimestre de 2002 a 212.412 en el tercer trimestre del
2004 y las estimaciones llevan esa cifra a casi 260.000 trabajadores
en la actualidad.
En materia vial se ejecutaron obras por 1.057 millones de pesos y se
prevé ejecutar para el 2005 1.367 millones. El total de licitaciones
asciende a la fecha a 4.876 millones de pesos.
Además de la inversión en mantenimiento sobre el total
de la red vial nacional, se ejecutan obras de importancia estratégica.
El corredor vial Paso de Jama RN58, el Corredor de Capricornio RN81,
la Ruta 40 en Mendoza, la Autopista Rosario Córdoba RN9, la Circunvalación
de la Región Metropolitana de Buenos Aires RP6, la Ruta Nacional
Nro. 3 en Tierra del Fuego y la Ruta Nacional 14.
En saneamiento se destaca el Programa Agua mas Trabajo, que ejecuta
obras a través de cooperativas de desocupados que resultan así
reingresados al mercado laboral y favorecidos por las propias obras
ejecutadas.
62 millones de pesos en el 2004 y 72 millones para este año han
permitido y permitirán inclusión y mejora de la calidad
de vida.
Además del Programa Ferroviario, que incluye más de 250
obras que favorecerán a 2.000.000 de habitantes con una inversión
de más de 3.000 millones de pesos hasta el 2008, se puso en marcha
el Fondo Fiduciario de las Telecomunicaciones, se modernizarán
las instalaciones del yacimiento carbonífero de Río Turbio,
y se mejoran instalaciones portuarias.
Entre múltiples obras que resultarían de una muy extensa
enumeración y que figuran en la memoria respectiva, cabe destacar
la trascendencia del inicio de la construcción y ampliación
de gasoductos que transportarán desde el Norte y desde el Sur,
además del Patagónico que abastecerá pueblos cordilleranos.
En transporte de energía eléctrica, se construirán
y finalizarán las líneas Mendoza-San Juan, Comahue-Cuyo,
Noreste-Noroeste, Choele Choel-Puerto Madrid, Puerto Madryn-Pico Truncado,
y se licitará la línea Pico Truncado-Río Gallegos.
Así, podrá decirse que Argentina en materia energética
es un país federal y verdaderamente integrado.
La recuperación del Correo y la constitución de Correo
Oficial de la República Argentina S. A., han permitido preservar
la continuidad del servicio, mantener las fuentes laborales, resguardar
los bienes y obtener ganancias.
Focalizando en la calidad la prioridad tanto a nivel de gestión
como de servicio, se obtuvo ya la certificación ISO 9001 para
el servicio de operaciones telegráficas y se continuará
la certificación para el resto de las áreas del Sistema
de Gestión.
En lo energético no podemos dejar de destacar la estratégica
creación de ENARSA, con la misión de participar en el
mercado de hidrocarburos y energía.
ENARSA actuará para que el Estado disponga de instrumentos para
que los recursos energéticos se exploten racionalmente, para
el desarrollo de la infraestructura asociada de modo de asegurar disponibilidad
y precio de los productos compatibles con el nivel de competitividad
argentina e internacional. Dará un fuerte impulso a las áreas
off-shore con sensibilidad ambiental, desarrollando yacimientos en zonas
profundas hasta alcanzar un estado de madurez exploratoria de las mismas
para satisfacer la demanda de gas y petróleo e impulsar el desarrollo
industrial y sustentable de las regiones.
El turismo, como actividad socioeconómica estratégica
presenta las mejores condiciones para convertirse en un motor y sostén
de la actividad económica, la generación de empleo y la
captación de inversiones.
Las estadísticas muestran que el número de llegadas de
diferentes destinos al país en enero del 2005 se incrementó
un 7,1 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, y había
crecido entre el 2003 y el 2004 un 11,1 por ciento hasta llegar al estimado
de 3.000.000 de visitantes que generan un ingreso de divisas de alrededor
de los 2.300 millones de dólares.
La sanción de la Ley Nacional de Turismo, la apertura de mercados
como los de Israel, China, Federación Rusa y Escandinavia y la
adopción del Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable
redundarán en un crecimiento importante de la actividad.
En materia de empleo, durante todos los meses de nuestro gobierno creció
en forma ininterrumpida. Este es el período más prolongado
de crecimiento del empleo que Argentina conoce desde hace más
de veinticinco años.
Este crecimiento estuvo liderado por el sector industrial, cuyos puestos
de trabajo exigen calificación técnica y profesional.
Comenzó en el interior del país y, por primera vez en
muchos años, la creación neta de empleo registrado superó
al empleo precario.
Durante la década del 90 de cada 100 puestos de trabajo que se
creaban sólo el 10 por ciento eran empleos registrados. Hoy el
70 por ciento de los empleos creados son formales, dignos y con protección
social.
Las políticas activas marcaron una nueva etapa de la negociación
colectiva. Los incrementos salariales otorgados por el Gobierno dinamizaron
la negociación y 358 convenios colectivos que agrupan a más
de un millón y medio de trabajadores permitieron mejorar salarios
y reabrir materias de negociación como tiempo de trabajo, capacitación,
seguridad y salud de los trabajadores.
El salario mínimo vital y móvil creció un 125 por
ciento y hoy está fijado en 450 pesos. Las jubilaciones fueron
elevadas en su piso un 36 por ciento y los haberes inferiores a 1.000
pesos se incrementaron un 10 por ciento.
Por virtud de estas medidas recién ahora podemos decir que no
ha quedado docente universitario con nivel de ingresos por debajo de
la línea de pobreza.
Defender y reforzar el camino del crecimiento con creación de
empleo decente y adecuada distribución del ingreso con previsibilidad
y equilibrio en las relaciones laborales es central.
Hemos cambiado el rumbo en materia de Trabajo, y a partir de la sanción
de la ley 25.877 de Ordenamiento Laboral que vino a reemplazar una norma
vergonzosa y repudiada por la sociedad argentina, los derechos y obligaciones
que se derivan de la relación laboral operan en un marco claro
de indiscutible legitimidad.
El Ministerio de Trabajo, en coordinación con la AFIP ha fiscalizado
la situación frente a la seguridad social de más de 87.000
empresas y relevado a 300.000 trabajadores y este año reforzará
su acción.
Aunando los esfuerzos con las administraciones provinciales para la
implementación de planes y operativos conjuntos, se lograrán
mayores éxitos en la lucha por erradicar el trabajo infantil
y combatir el trabajo no registrado, que es trabajo ilegal y viola derechos
fundamentales.
Junto con empresas, sindicatos, escuelas técnicas, centros de
formación y organismos tecnológicos se retomó la
tarea de capacitación profesional y se invierte en la educación
y formación de trabajadores desocupados y en actividad.
La reformulación de los planes Jefes y Jefas de hogar permitirá
promover la empleabilidad de los que perciben subsidio y proteger a
las familias en situación de vulnerabilidad social.
En materia de Desarrollo Social, buscamos como Estado aplicar las políticas
sociales con eje en la persona, la familia y la comunidad.
Creemos que las problemáticas se superan no sólo con las
medidas de inversión y crecimiento que hemos adoptado, sino con
compromiso ético. Este es el valor agregado que tratamos de ponerle
a la inversión social
Priorizamos la promoción de oportunidades con el fin de crear
desde la política social activos familiares, patrimoniales y
comunitarios, instalando herramientas sociales, insumos y bienes para
superar las carencias, no sólo materiales sino de oportunidades.
Tenemos en cuenta a la región, pues sólo a partir del
conocimiento fehaciente de cada realidad se pueden garantizar acciones
de impacto social.
Hacemos desde la gestión un trabajo intersectorial e interdisciplinario.
Los Ministerios de Desarrollo Social, Salud, Trabajo, Educación,
Planificación Federal y Economía gestionan las políticas
sociales de manera asociada.
El instrumento articulador es el Consejo Nacional de Políticas
Sociales, y el Consejo Consultivo Nacional integrado por organizaciones
de la sociedad civil. Este último creado con una mirada integral
en enero de este año.
Esta misma articulación intentamos construir con las distintas
jurisdicciones provinciales y municipales, pues entendemos que promoviendo
la participación de las organizaciones de la sociedad civil,
estamos generando espacios institucionales que permitirán establecer
procesos de desarrollo sustentable.
Un ejemplo de dicha articulación es la puesta en marcha del Programa
de los Centros Integradores Comunitarios, llevados adelante a partir
de gestiones y acuerdos realizados con actores nacionales, provinciales
y locales.
En esta primera etapa se han formalizado las etapas previas a la construcción
de 258 Centros. El CIC es el ámbito físico donde se desarrollarán
acciones de salud y de promoción social, de creación y
capacitación para el trabajo, de apoyo educativo, de estimulación
temprana y desarrollo infantil para estar junto a las comunidades más
vulnerables de nuestro país, viabilizando los derechos de los
que menos tienen.
Otro ejemplo es la capacitación que estamos haciendo con líderes
y actores locales de distintas organizaciones civiles, de base y religiosas,
para consolidar mejores políticas.
El Programa Mi Pueblo, busca en aquellas comunidades que han quedado
aisladas del crecimiento y desarrollo, poner al alcance de los ciudadanos
soluciones de gestión adecuadas a sus necesidades. Este Programa
es también una expresión concreta de la integración
de esfuerzos y del impacto que produce en una comunidad el trabajar
juntos. Hoy estamos en las provincias de Chubut, Jujuy, Corrientes,
Río Negro, llegando a 33 municipios, y seguiremos trabajando
con este criterio en otros territorios.
En los diversos planes nacionales que implementamos se expresan políticas
sociales concretas, que articulan las acciones de los planes nacionales
y provinciales en una Red Federal buscando la equidad.
Las Políticas Sociales así concebidas, hacen referencia
directa a las necesidades sociales detectadas en cada territorio y,
necesariamente, deben promover la participación activa de todos
los actores locales para dar una eficaz respuesta a las mismas.
“El hambre más urgente”, consiste en un plan dirigido
a familias que viven en situaciones socialmente desfavorables y de vulnerabilidad
nutricional.
Se constituyó en política de Estado en materia alimentaria,
más allá de la emergencia, porque tiende a elevar la calidad
de vida de toda la población y abarca el mejoramiento de la salud
y la nutrición en el mediano y largo plazo. Este año la
entrega de alimentos, módulos o tickets alcanzó a 4.460.000
personas.
Otra línea del Plan es el Refuerzo a los Servicios Alimentarios
Escolares que beneficia a 1.221.543 alumnos.
Su finalidad es mejorar el nivel nutricional de los niños que
asisten a escuelas en situación de mayor riesgo socioeducativo,
de Nivel Inicial y 1º y 2º ciclo de Educación General
Básica y/o Escuelas de Educación Especial de Gestión
Pública Estatal, mediante el envío de fondos para refuerzo
alimentario de las dietas financiadas por las jurisdicciones provinciales.
Con el apoyo que se brinda a estos comedores y a los comedores comunitarios
hoy estamos llegando 1.985.470 personas.
Otra línea es la que trabaja el Ministerio de Desarrollo Social
junto al INTA promoviendo huertas/granjas familiares y comunitarias.
Se brindó asistencia técnica a aquellos que por su escala
pueden transformarse en emprendimientos productivos.
La cantidad de beneficiarios totales que reciben asistencia en huertas
es de 3.133.000 personas.
El
Plan Familias es considerado central en nuestra política de Estado,
porque busca promover los valores que cohesionan, articulan y hacen
posible una vida armoniosa en familia.
Contempla acciones de protección, prevención, asistencia,
acompañamiento y promoción. Llega con un plan de ingresos
a 196.159 familias. Además, con el apoyo a 238 proyectos especiales
para su fortalecimiento, trabaja con otras 140.000 familias de manera
directa y 700.000 de manera indirecta. El eje es la mujer como movilizadora
y transformadora.
Una presencia muy fuerte de contención la produce el Tren de
Desarrollo Social y Sanitario, con el cual llegamos desde los tres corredores
del país a 61.228 personas, y este año estamos habilitando
un corredor más.
Otra línea de trabajo es el Programa de Atención a Niños
y Adolescentes en Riesgo, que asistió a 38.052 jóvenes
en 16 provincias y que permitió también el desarrollo
de 94 proyectos especiales y la capacitación en gestión
de políticas de niñez y adolescencia a 6.232 funcionarios
de gobiernos locales.
Frente a la Violencia Familiar, Maltrato Infantil y Abuso Sexual se
llevaron adelante, además de acciones articuladas con las provincias,
24 instancias de capacitación. También hemos ejecutado
proyectos específicos en violencia familiar, salud reproductiva,
maternidad y paternidad responsable, Derechos y Ciudadanía.
Como parte del proceso continuo de capacitación se formaron cuidadores
domiciliarios en todo el país para atender personas con discapacidad
o con patología terminal. Se concretaron 74 proyectos especiales
de apoyo a organizaciones de discapacitados.
El Programa para jóvenes tiende a trabajar muy fuertemente con
este grupo etario, que ha sido uno de los más postergados en
la década perdida para la equidad de los ’90.
Más allá de las cifras, este abandono debe ser revertido
y hoy lo estamos haciendo desde la educación y la capacitación,
en una política pública vigorosa, donde importa también
el Desarrollo Social, que es lo que pretendemos hacer desde el Programa
INCLUIR. Los programas específicos orientados a la juventud de
manera directa favorecieron este año a 205.626 jóvenes
y de manera indirecta a 140.000 jóvenes.
En cuanto a pensiones asistenciales no contributivas a la fecha brindamos
cobertura a 410.000 personas; es necesario destacar que el otorgamiento
de este beneficio en este año fue histórico. Teníamos
más de 100.000 trámites pendientes que llevaban un atraso
de hasta 14 años. Trabajando 24 horas con un fuerte apoyo del
personal y de las Universidades, pusimos al día un área
tan sensible para los argentinos.
En todo el país se asistieron a las familias vulnerables con
una asistencia directa de elementos personales, equipamiento para la
vivienda, etc., de 1.875.000 unidades.
El Plan Manos a la Obra también fue pensado con el objetivo de
apoyar a las comunidades más vulnerables para que estas, progresivamente
y a partir de su inclusión, puedan lograr un desarrollo social
económicamente sustentable. El mismo ha permitido generar empleo
y mejorar la calidad de vida de 410.000 emprendedores y sus familias,
a través del desarrollo de 31.500 emprendimientos. Se apoyaron
a 155 organizaciones dedicadas a las microfinanzas.
Desde la economía social, se orientó a mejorar el ingreso
de la población vulnerable, pues entendemos que ello genera sociedad
en la medida que establece relaciones entre identidades, historias colectivas,
diversas competencias y ámbitos que enlazan las actividades productivas
con la reproducción social.
Fortaleciendo la idea de crear activos familiares, patrimoniales y comunitarios
e instalando herramientas sociales, el Instituto Nacional de Asociativismo
y Economía Social ha formado 2.499 nuevas cooperativas de trabajo
en todo el país, comprendidas en los planes de emergencia habitacional,
de agua y trabajo, Centros Integradores Comunitarios y Obra Pública
Nacional en general.
El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, en el corriente año,
ha devuelto y entregado el título comunitario de aproximadamente
300.000 hectáreas de tierra a comunidades originarias.
Se otorgaron 6000 becas a estudiantes pertenecientes a dichas comunidades
del nivel medio.
También se benefició directamente a 56.000 personas e
integrantes de las comunidades originarias, financiando proyectos tendientes
a mejorar la producción tradicional y sus condiciones de vivienda
y hábitat.
El Programa Arraigo benefició a 6.199 familias vulnerables ocupantes
de tierras fiscales nacionales que obtuvieron su regularización
dominial y boletos de compra-venta, a través de planes de pago
que les permitan acceder al patrimonio. Es Estado creó el Banco
Social de Tierras, para el registro de inmuebles que pueden ser afectados
a fines sociales.
Nuestro objetivo como Estado es ayudar para que otros puedan. Estamos
convencidos que es necesario trabajar por la generación de igualdad
de oportunidades para poder efectivizar la justicia social.
Queremos un Estado para todos y no solo para unos pocos. Un Estado representativo,
ético, conciente de su lugar y responsable de sus funciones,
fruto de los valores, no sólo enunciados, que intentamos llevar
permanentemente a la práctica.
En Salud Pública hemos puesto en marcha el Plan Federal de Salud,
en un histórico acuerdo entre la Nación y las Provincias
que busca fortalecer la atención primaria mediante la reforma
del sistema para dotarlo de mayor equidad tanto en el acceso como en
el financiamiento.
Por medio de la coordinación de los esfuerzos de las distintas
jurisdicciones y con un enfoque centrado en la búsqueda de la
salud para toda la población, se encaran simultáneamente
los problemas también desde la eficiencia.
Tendremos un sistema más justo, con igualdad de oportunidades
para toda la población, equilibrando las grandes diferencias
que hoy tenemos y que se reflejan en las condiciones sanitarias.
El Programa Nacer Argentina contempla la protección integral
de toda mujer embarazada sin cobertura explícita, hasta los 45
días posteriores al parto y a sus hijos hasta los seis años.
Hemos empadronado ya a 100.000 beneficiarios y firmado convenios hasta
el momento con 5 provincias.
La meta que nos planteamos es cubrir el 100 por ciento de la población
beneficiaria del conjunto de provincias, lo que se estimamos en un total
de 3 millones mujeres embarazadas y niños.
En el último trimestre entregamos el botiquín Remediar
número 400.000, llevando provistos ya 120 millones de tratamientos
gratuitos a familias de bajos ingresos y alta vulnerabilidad. Las cifras
evidencian el fuerte impacto redistributivo del Programa Remediar y
su continuidad.
A la fecha, el 71 por ciento de los medicamentos recetados se consigna
en nombre genérico, lo que marca el alto índice de aceptación
que obtiene la aplicación de la ley de Prescripción de
Medicamentos por su Nombre Genérico.
Iniciamos un procedimiento de regionalización de las obras sociales
que permitirá un proceso de contratación de cobertura
médica integral más ágil y con mayor poder de compra.
Se ejecuta la Encuesta Nacional de Nutrición, que significa el
mayor estudio realizado hasta la fecha en el país en materia
de nutrición.
El Programa Nacional de Médicos Comunitarios, que ya incorporó
1.100 médicos a los centros de atención e incorporará
en meses más otros 2.000, implica capacitación de postgrado
para una atención primaria orientada a la salud social y comunitaria.
Se realiza con la colaboración de 17 Universidades y hacia fin
de año estará formando 6.500 profesionales.
Por iniciativa de Argentina se ha creado la Comisión Intergubernamental
de Salud y Desarrollo del MERCOSUR y Estados Asociados, con el objetivo
de promover el desarrollo de investigaciones tendientes a la elaboración
de estrategias regionales que incorporen la temática social y
de salud en la agenda de integración sudamericana contribuyendo
al progreso social y la disminución de la pobreza.
Normalizar una institución como el PAMI, significa devolver a
nuestros mayores la dignidad de tener una obra social a su servicio.
Entendiendo que la clave para hacerlo estaba en lograr evitar que los
recursos se pierdan a causa de la corrupción o de la ineficiencia,
por un lado, impulsamos el cambio en el modelo de contratación,
y por el otro, recuperamos prestaciones por años relegadas buscando
brindar a nuestros abuelos una mejor calidad de vida.
Por cada peso que sacamos a la corrupción o a la ineficiencia,
ganamos otro para mejorar la atención a los beneficiarios. Cambiamos
ya el modo de contratación en las Provincias de San Juan, Chubut
y Entre Ríos. Seguiremos por Jujuy, Río Negro y Neuquén
y así sucesivamente. Con la Procuración General de la
Nación hemos convenido establecer una Unidad Fiscal de Investigaciones
dentro del PAMI, para investigar todas las denuncias de probables delitos.
El instituto paga al día a sus prestadores y los hospitales públicos empiezan a recibir lo que les corresponde por la atención de afiliados. Se realizan licitaciones con importantes reducciones de costos que impactan conformando verdaderos precios de referencia para el sistema. La relación entre los costos y la calidad de las prestaciones ha mejorado sensiblemente. Los mismos bienes son adquiridos con importantes bajas en los precios, lo que permite llegar con prestaciones a más afiliados.
En
materia de Medio Ambiente, se ha llevado a cabo un proceso de revisión
y construcción de una Nueva Agenda Ambiental 2004/2007, de fuerte
carácter participativo e impronta federal, del que participaron
22 provincias, organizaciones de la sociedad civil y del sector empresario.
Hemos elaborado el Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos, y
se hace un seguimiento constante de la situación a nivel nacional,
además de dejar instituido el Centro de Información de
Producción Limpia y Consumo Sustentable.
A través del Plan Nacional de Manejo del Fuego hemos transferido
fondos a provincias y distribuido medios aéreos (helicópteros
y aviones hidrantes), insumos para combatir incendios, como equipos
para combatientes, ropa ingífuga, herramientas, motobombas, equipos
de comunicaciones, mangueras, además de contar con la Brigada
Nacional de combatientes con su propio equipo.
La celebración, en Buenos Aires, de la reunión del Décimo
Período de Sesiones de la Conferencia de las Partes de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y la Presidencia
Argentina en la cumbre realizada en Kyoto, Japón, han marcado
exitosamente la importancia brindada al cuidado del medio ambiente.
Plantear al mundo la existencia de acreedores ambientales como nuestro
país y el conjunto de países en igual situación
y la simétrica existencia de deudores ambientales, principalmente
entre los países más industrializados y requerir justa
reparaciones en el marco de ese Protocolo, puede ser un camino viable
para el desarrollo ambientalmente sustentable.
Cambio climático, protección del bosque nativo y control
de agua tienen que ser los ejes principales de una política de
estado en materia ambiental, junto a provincias y municipios.
En materia de mejoramiento de la calidad institucional, en el marco
de nuestra competencia funcional, por intermedio del Ministerio de Justicia
y Derechos Humanos, hemos dado pasos trascendentes.
Hemos colaborado, con la Constitución Nacional como marco, en
una profunda renovación de la Corte Suprema de Justicia que era
reclamada por la sociedad; hemos instaurando, autolimitando facultades
propias, métodos de selección con participación
y transparencia como nunca en la historia del país, y estamos
produciendo la más gigantesca cobertura de vacantes en el Poder
Judicial a que haya habido lugar en la historia de nuestra democracia,
con similares métodos.
En cuanto a la relación de la función judicial y la sociedad,
se crearon las condiciones para encarar el debate sobre la renovación
profunda de la legislación de fondo, comenzando por la penal,
esperando dejar concluida la realización del Digesto Jurídico
al final de este año, tarea pendiente desde 1994 y auspiciamos
el proyecto de ley que tras mas de ciento cincuenta años viene
a cumplir la Constitución para instaurar el juicio por jurados
en materia penal.
Para afrontar la crítica situación carcelaria, que evidencia
años de desidia, desinversión e improvisación sumados
al impacto de la grave crisis, hemos implementado un Plan Carcelario
que contempla el aspecto edilicio, la formación del personal
penitenciario y la relación entre el interno y la sociedad.
El Programa de Infraestructura Penitenciaria ha incluido convenios con
provincias por un monto de 74.700.000 pesos. Se ha llamado a licitación
para la construcción del Centro Federal del NOA, en Salta, el
Complejo Federal del Litoral, en Santa Fe y el Complejo Federal de Condenados,
en Buenos Aires. Se ha licitado también la ampliación
de la Unidad 11 en Chaco, el Complejo Penitenciario Federal en Ezeiza
y el de Marcos Paz, sumando en total 3.300 plazas en el corto plazo.
El Programa Nacional de Trabajo en Cárceles incluye el trabajo
de 2700 internos, a los que se suman otros 939 que realizan cursos de
capacitación. Setenta empresas se han interesado en emprendimientos
productivos y siete de ellos ya se han concretado.
Continuamos desarrollando una política firme y decidida para
contribuír a la comprensión de los derechos humanos como
un rasgo esencial de la democracia y de la construcción de ciudadanía.
Sobre todo en nuestra Patria, asolada por la impunidad de gravísimas
violaciones de los derechos humanos, es necesario recalcar que no hay
democracia, seguridad ni Estado, sin estado de derecho y sin respeto
irrestricto a los derechos humanos.
Guardando memoria de lo que nos pasó, sin anclarnos por ello
en el pasado, la búsqueda de verdad y justicia y el fin de la
impunidad son unas de las más preciadas banderas de nuestra sociedad
y de nuestro gobierno.
Entre muchas otras importantes actividades destacables en materia de
derechos humanos, encaradas con total apertura hacia el conjunto de
las organizaciones no gubernamentales que operan en ese ámbito
y en la comprensión de que la mejor reparación para las
víctimas y la propia sociedad es el cambio profundo de las instituciones
que facilitaron que hechos aberrantes quedaran impunes, merece que destaquemos
la creación del Espacio de la Memoria en lo que fuera la sede
de la ESMA.
La continuidad del premio Azucena Villaflor de Devicenti, la creación
del Archivo de la Memoria, la conformación de la Unidad Especial
de Investigación de la Desaparición de Niños como
consecuencia del Accionar del Terrorismo de Estado, la colaboración
con la búsqueda e identificación de restos, las indemnizaciones
reparatorias, constituyen también aportes importantes en esta
tarea.
Nada sólido se puede construir sobre los cimientos de la impunidad,
el dolor no reparado, la injusticia y el ocultamiento de los crímenes
aberrantes que truncaron una generación de argentinos y vaciaron
de contenidos morales al Estado.
La justicia, la verdad y la memoria son presupuestos constitutivos de
un nuevo Estado y del compromiso del Gobierno Nacional con los inclaudicables
ejemplos éticos que por más de tres décadas vienen
dando los organismos defensores de los Derechos Humanos, con las Madres
y las Abuelas de Plaza de Mayo a la cabeza.
Memoria, verdad y justicia es lo que perseguimos respecto de los execrables
atentados perpetrados contra la embajada de Israel y la AMIA, sufrimiento
constante del pueblo argentino.
Con la finalidad del esclarecimiento y el castigo a los responsables,
para evitar la impunidad y el encubrimiento, hemos ordenado a la Secretaría
de Inteligencia el traslado, a partir de hoy, a la sede de la Unidad
Fiscal de Investigación del atentado a la AMIA, de las 400.000
fojas que componen los datos referidos a ambos atentados y se agrupan
en 1.747 carpetas contenidas en 114 cajas.
En la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la República
Argentina, en base al informe Grossman, promoverá la apertura
de un proceso de solución amistosa, aceptando expresamente la
responsabilidad del Estado en el punto vinculado a la denegatoria de
justicia.
La educación es el único bien que contribuye a desarrollar
las capacidades personales de nuestros ciudadanos al mismo tiempo que
genera las condiciones de un desarrollo económico-social integrado
y sostenido del país.
Una educación de calidad para todos nuestros niños y jóvenes
es la principal estrategia que puede propiciar una Nación para
generar una verdadera igualdad de oportunidades, de modo que sea la
capacidad de cada uno de ellos y no su origen social el factor que determine
el horizonte al que puedan acceder.
La falta de educación no sólo se convierte en una de las
principales causas de la desigualdad social sino que está en
la base de los procesos de marginación, desocupación y
violencia social que se incrementaron durante las últimas décadas.
Por ello los objetivos fijados consisten en crear condiciones para la
igualdad de posibilidades de acceso a aprendizajes de calidad, universalizar
el egreso de los niveles básico y medio, incorporar más
tempranamente al jardín a los niños con mayores necesidades,
integrar masivamente la alfabetización digital y en una segunda
lengua a todas las escuelas, aumentar el nivel de exigencia y dedicación
al estudio de nuestros alumnos, mejorar las condiciones de trabajo y
capacitación de nuestros docentes , recuperar la posibilidad
de contar con un sistema educativo nacional con estructuras y calidad
más homogéneas.
Hemos priorizado las políticas educativas y científicas
con el objetivo de revertir los principales aspectos de una crisis causada
por décadas de desatención.
Hoy podemos decir con orgullo que en menos de dos años hemos
más que duplicado el presupuesto educativo del Estado Nacional.
No existe en la historia argentina un incremento de tal magnitud. Sumando
los recursos que en los últimos días hemos volcado hacia
el presupuesto universitario podemos afirmar que nos encontramos ante
la participación más alta de inversión educativa
del Estado nacional tanto respecto de la inversión total en educación
del país como del porcentaje del PBI nacional.
No es esta una cuestión menor. Baste recordar que hace apenas
un poco más de un par de años algún breve ministro
de economía sostenía que la solución del país
pasaba por la reducción de su presupuesto universitario.
Estos recursos nos han permitido comenzar el proceso de construcción
de escuelas nuevas más importante de las últimas décadas,
contribuir con becas para estudiantes, libros, guardapolvos, computadoras,
útiles escolares y apoyos monetarios a las escuelas más
necesitadas para avanzar en la igualdad de oportunidades educativas
para todos nuestros chicos y chicas.
También nos han permitido mejorar sustantivamente las condiciones
salariales y laborales de nuestros docente. El incremento y la prórroga
del incentivo docente, la reciente restitución de los derechos
jubilatorios y el avance hacia un piso común de dignidad para
el salario de maestros y profesores son ejemplos de esta postergada
y merecida mejora.
Hace unos días, con motivo de anunciar algunas de estas mejoras
pude recordar junto a docentes y dirigentes gremiales del sector que
quien habla, a diferencia de muchos políticos, nunca había
visitado la Carpa Blanca, pero que sin embargo, en estas decisiones
y en otras tantas, estaba el espíritu de aquellas luchas.
Aquellos políticos dejaron en la carpa promesas que en el gobierno
se encargaron de no cumplir y que tuvimos que pagar nosotros.
Sirva el ejercicio de memoria no como reproche sino como escuela de
aprendizaje político por parte de cada argentino y de cada dirigente
acerca de una forma distinta de hacer política. De un compromiso
social diferente.
Pero no sólo hemos atendido el histórico deterioro de
los aspectos materiales de las escuelas fortaleciendo las condiciones
concretas con que se encuentran en las aulas diariamente docentes y
alumnos.
También hemos dado enormes avances en dirección a estructurar
un sistema educativo nacional profundamente fragmentado y anarquizado
por falta de articulación entre las políticas juridisccionales
y débil presencia del Estado Nacional.
En esta dirección hemos avanzado decididamente en generar parámetros
nacionales que, con el acuerdo del Consejo Federal de Educación,
permitan mejorar la calidad de la educación e igualar los aprendizajes
que incorporan nuestros chicos y jóvenes en cualquier lugar del
país donde vivan.
Esos parámetros nacionales, que nos permitirán homogeneizar
los niveles de egreso de nuestros alumnos en todo el territorio nacional.
Así, entre otras acciones, hemos impulsado la Ley que fija un
mínimo de 180 días de clase, los Núcleos Básicos
de Aprendizaje que año por año proponen que es lo que
nuestros alumnos deben aprender y modificado los mecanismos de evaluación
para aumentar los niveles de exigencia y recuperar la cultura del esfuerzo
que fuera patrimonio histórico de la educación argentina.
No menos esfuerzo presupuestario y político hemos volcado hacia
las Universidades y el sistema científico-tecnológico.
Lo hemos hecho con profundo respeto por la autonomía académica
y las características particulares que requiere la producción
intelectual y científica.
Pero también compartiendo el compromiso de trabajar para mejorar
la calidad académica, la excelencia y la pertinencia del trabajo
a partir de generar desde el estado Nacional orientaciones claras respecto
de la necesidad de volcar la formación de profesionales y la
investigación científico tecnológica hacia las
principales problemáticas sociales y productivas que enfrenta
nuestro país.
Estamos convencidos que la creciente inversión que desarrollamos
en este campo no favorece únicamente al sector social que puede
acceder a los niveles superiores del sistema educativo.
Estamos invirtiendo en el conjunto de la sociedad, principalmente en
quienes se benefician con el trabajo profesional y los avances científicos
que producen nuestros egresados si, en lugar de encontrar otros destinos
laborales fuera del país, se quedan para contribuir al mejoramiento
de las condiciones de vida su pueblo.
Debemos expresar nuestro reconocimiento a la respuesta que hemos obtenido
del conjunto de las Universidades y los Centros e Institutos de investigación
científica.
Recuperando sus mejores tradiciones, vienen realizando grandes esfuerzos
para volcar toda su potencialidad de trabajo y creación en las
exigencias que requiere la construcción de un modelo de desarrollo
alternativo.
Mejorar la educación es una tarea de largo plazo y deben fijarse
los objetivos concretamente. Aspiramos a llegar en cinco años
a destinarle por lo menos el 6 por ciento del PBI.
Como no queremos quedarnos en el simple discurso, hemos dispuesto que
en un esfuerzo que vamos a compartir con las provincias que no puedan,
a partir del mes de inicio de las clases, ambas jurisdicciones logremos
que ningún docente de esta querida Patria quede por debajo de
los 700 pesos.
Sabemos que esto no soluciona todo el problema, pero es un gran avance.
El esfuerzo nacional, como en el tema del incentivo, y el esfuerzo que
las Provincias hagan, será un aporte al mejor inicio del año
escolar.
Debemos actuar con grandeza, participar ampliamente y favorecer la pluralidad,
el desafío implica construir una sociedad del conocimiento, una
sociedad donde la educación, la ciencia y la tecnología
nos permitan acceder a los niveles de crecimiento e igualdad social
que nuestros hijos se merecen.
En materia de relaciones federales entre la Nación y las Provincias,
el Ministerio del Interior y el conjunto de la Administración
Nacional han realizado una importante tarea de coordinación para
que evitar que la existencia de distintas jurisdicciones opere en contra
de los ciudadanos.
En materia electoral, en un hito que está destinado a producir
cambios en nuestra cultura política, se ha sancionado la ley
que posibilita la unificación de los comicios nacionales en una
fecha permanente de nuestro calendario.
En materia de seguridad que encaramos como una política de estado,
hemos retornado al esquema tradicional de concentrar en un ámbito
propicio para la coordinación con las provincias el total de
las fuerzas de seguridad.
La Secretaría de Seguridad, Policía Federal, la Gendarmería
Nacional, la Prefectura Naval y, ahora también, la recientemente
creada Policía de Seguridad Aeroportuaria, integran un sistema
civil de seguridad que respeta los lineamientos de la ley de Seguridad
Interior y avanzan en la colaboración integrada.
La creación de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal,
la conformación, con las Provincias, del Sistema Unico de Registros
Criminales y la futura Red Unificada de Inteligencia Criminal, permitirán
dotar de mayor eficiencia a la lucha contra los delitos, en especial
los delitos graves.
Aunque se trata de un problema crónico que requerirá constantes
esfuerzos para lograr avances sólidos que logren cambiar la percepción
social, la coordinación detallada de esfuerzos con las Provincias,
en especial con la que aparecía como el escenario más
impactante en la materia, la Provincia de Buenos Aires, ha posibilitado
desarticular las bandas profesionales más organizadas y limitado
severamente la actividad de secuestros extorsivos que se desarrollaba,
sobre todo en el conurbano.
Trabajamos incansablemente para lograr que el ejercicio del legítimo
derecho ciudadano a expresarse libremente en reclamo de los más
variados asuntos pueda realizarse en el marco del respeto a las leyes
y los derechos de los demás ciudadanos.
La tarea disuasiva que se despliega, con personal desarmado e identificado,
altamente capacitado para contener y prevenir desmanes, está
dando frutos y se percibe una sensible mejoría que la ciudadanía
advierte, valora y reclama.
Un despliegue permanente e incansable para lograr niveles de seguridad
ciudadana propios de un país normal, infatigable vigilia para
impedir la repetición de actos terroristas, constante alerta
y lucha contra el narcotráfico y su versión económica,
el lavado de dinero son las tareas en que diariamente debemos ocuparnos.
Por supuesto, la mejoría no llegará a la supresión
total de ninguno de esos delitos, pero lo más importante es que
nuestra acción ponga a los delincuentes a la defensiva y quede
establecido que no habrá lugar para la impunidad ni el silencio
cómplice.
Se trata de trocar el escenario de la corrupción estructural
por un escenario hostil a la violación de las normas, y en este
sentido podemos analizar como caso testigo el episodio de narcotráfico
descubierto en Ezeiza en el que estaría involucrado el hijo del
jefe aeronáutico del aeropuerto e integrantes de una empresa
privada, circunstancia que, conocida por sus superiores, no bastó
para la separación inmediata.
El propio caso pone blanco sobre negro que el problema no radica sólo
en la existencia o eficacia de los controles sino también en
la corrupción de quienes deben controlar. No es una cuestión
menor. Un control puede ser burlado. Un control puede fallar. De hecho
sucede en todas partes del mundo y en alguna oportunidad ha devenido
en brutal tragedia.
Aquí estamos frente a algo que ha sido recurrente en nuestro
país: la complicidad u omisión de quienes debieran controlar,
con los delincuentes. Por ello el gobierno actuó en forma drástica
sobre los responsables operacionales del contralor del aeropuerto más
importante del país. Sin medias tintas. Ahora le toca determinar
responsabilidades a la justicia.
En materia migratoria, se pasó de una política expulsiva
a una receptiva y como resultado el Comité para la Eliminación
de la Discrimnación Racial de las Naciones Unidas hizo un explícito
reconocimiento a nuestro país.
El Registro Nacional de las Personas entregó casi 1 millón
de DNI en todo el país, incrementó las medidas de seguridad
en el circuito de producción de documentos, redujo en 350 mil
los trámites demorados, superó en un 10 por ciento la
producción documentaria e incrementó en más de
un 25 por ciento el índice histórico de recién
nacidos. En el plano de saldar deudas y compromisos postergados, hemos
iniciado el cumplimiento de la contraída con los hombres que
ofrecieron sus vidas por nuestra Patria. Con el importante incremento
dispuesto en monto de las pensiones, los veteranos de guerra de Malvinas
comienzan a sentir que un país solidario y agradecido se ocupa
de ellos tras años de ingrata postergación.
El Censo de Veteranos realizado permitirá conocerlos, saber quiénes son, saber qué necesitan y de ese modo se aplicarán políticas focalizadas en el sector, ofreciendo respuesta clara en compensación justa por lo que supieron brindar. Una Nación con memoria, que cumple con su historia, podrá ponerse de pie y andar el camino de su futuro, en democracia y libertad, para tener oportunidad de ser mejor.
Una Nación con memoria debe recordar también sus dramas. El pasado 30 de diciembre el pueblo argentino sufrió el terrible dolor provocado por la muerte de 193 jóvenes vidas que habían concurrido a un recital. Un cambio de conducta de los que convocan, de los que organizan, de los que concurren y de los que deben controlar es lo menos que puede surgir de ese terrible drama. Memoria, verdad, justicia y castigo a los responsables es lo que todos los argentinos estamos obligados a garantizar.
Nosotros, sin ánimo de utilizar para nada esa desgracia cuyo dolor sentimos propio, estamos hoy como estaremos siempre, extendiendo la mano solidaria de la ayuda a los damnificados, a los sobrevivientes y a sus familiares. Sabido es que la defensa de la soberanía, de nuestros intereses y recursos nacionales, así como nuestra voluntad de alcanzar un desarrollo sustentable e integrarnos a nivel regional desde una fuerte identidad nacional, configuran ejes esenciales de un proyecto de Nación que requiere la participación de todos los argentinos.
En esa línea el Ministerio de Defensa, con apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, sigue desarrollando el proyecto “La defensa Nacional en la agenda democrática” que amplía el debate a foros regionales de todo el país.
En
un punto que identifica nuestra política exterior por el multilateralismo,
la paz y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, con
la política de defensa, se ubica nuestra presencia militar en
diversas partes del mundo, bajo el mandato de las Naciones Unidas.
La misión más reciente que integramos es la de Haití,
iniciada con acuerdo de este Congreso en el 2004. Sabiendo que los problemas
de ese país no requiere de respuestas sólo de índole
militar, bregamos para que el mundo, los organismos supranacionales,
las instituciones financieras y los estados miembros, tomen compromisos
para ayudar también política, económica y culturalmente.
En el marco de la llamada MINUSTAH, y autorizado por ley 25.906 se envió
un primer contingente de hombres de las tres fuerzas, un hospital reubicable,
helicópteros, vehículos, generadores eléctricos,
plantas potabilizadoras de agua, equipos de comunicaciones, combustible
y equipos frigoríficos.
El comportamiento fue ejemplar, tanto en el aspecto militar como el
humanitario y a aquel le siguió un segundo contingente que ya
está en el terreno. Vale la pena destacar, en orden a la calidad
institucional, el irrestricto cumplimiento de la Constitución
Nacional en lo que a ingreso y egreso de tropas se refiere, en tanto
no sólo se solicitó autorización para cada caso
sino que se propició la Ley que reglamentó lo pautado
en el artículo 75 inciso 28 de nuestra Ley fundamental. Por primera
vez en nuestra historia se envió a este Congreso para su aprobación
el Plan anual de ejercicios conjuntos que abarca las actividades del
2004 y 2005, de modo que juegan combinadamente las distintas competencias
institucionales.
También se respaldan emprendimientos tecnológicos que
a la vez que satisfacen requerimientos operacionales de las Fuerzas
Armadas aporten al desarrollo nacional.
Se estableció un nuevo Sistema Nacional de Verificación
y Control Aeroespacial a desarrollar por etapas y con participación
del INVAP. La salida de taller del avión Pampa AT-63 constituye
un interesante ejemplo de una dinámica colaborativa positiva
entre lo público y lo privado. La reparación y mantenimiento
de helicópteros y el reequipamiento y reparación de vehículos
pesados por parte del Ejército es otro ítem destacable.
La reparación de media vida del buque insignia de la Armada que
culminará este año, permitirá que por el trabajo
de la mano de obra local se reanuden los tradicionales viajes de instrucción.
La transformación de la Policía Aeronáutica en
una especialidad Policía de Seguridad Aeroportuaria y su integración
al sistema de seguridad interior posibilitará no sólo
una mejora en los controles de aeropuertos sino también el cumplimiento
acabado de la Ley de Seguridad Interior.
Ese
traslado y los cambios producidos por las circunstancias de conocimiento
público, y la constitución por ley de una autoridad de
coordinación de seguridad en aeropuertos, seguramente producirá
también mejoras al interior de la Fuerza Aérea por cumplimiento
exclusivo de su finalidad principal. La política exterior está
indisolublemente ligada al país que somos, al país que
queremos ser, al proyecto de país que queremos construir.
En este plano, hemos reafirmado la determinación de no renunciar
a nuestra autonomía en las decisiones y participar de manera
activa y constructiva a favor de un nuevo orden mundial que sea capaz
de garantizar una estrategia de desarrollo sustentable con inclusión
social. Un nuevo orden mundial que en el plano interno y latinoamericano
nos permita incrementar la generación de empleo, aumentar los
niveles de ingresos de los más pobres y darles acceso general
a la educación, la salud, la vivienda y los servicios vitales.
El multilateralismo es el instrumento más eficaz para luchar por la paz, la seguridad, la defensa de los derechos humanos y para poder ganar la batalla contra la pobreza y la exclusión, las enfermedades, el terrorismo internacional, en narcotráfico, los delitos transnacionales y la degradación ambiental. Ha sido para Argentina un honor la Presidencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y desde allí hemos tenido posibilidad de llevar nuestras posturas en los temas más importantes de la Agenda mundial.
En
los principales foros regionales la Argentina ha participado presentando
iniciativas y concertando posiciones. Este año, seremos anfitriones
de la IV Cumbre de las Américas que llevará por lema “Crear
trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”.
También se reunirán aquí los miembros participantes
de la XIX Cumbre del Grupo de Río, para concertar acciones que
permitan afrontar los desafíos actuales de la región y
fortalecer este mecanismo de consulta y concertación política.
En el curso del año pasado hemos recibido la mayor cantidad de
presidentes de otros estados de que se tenga memoria en tan corto tiempo.Hemos
arribado a importantes acuerdos y convenios con todos ellos, de modo
que es evidente la mayor integración mundial y el respeto que
nuestro país despierta en el exterior. Valganos de enseñanza
una verdadera paradoja que la situación por sí resalta.
Ocurre que tras la década del noventa, en que Argentina era exhibida
como alumna destacada del Consenso de Washington, pues aplicaba a rajatabla
los consejos de apertura indiscriminada y renunciaba a los principales
instrumentos para defender su producción, culminó incendiándose
y quedando en el más grande aislamiento internacional de que
se tenga memoria.
Es
decir, proclamando apertura y globalización caminábamos
hacia el más grande aislamiento. Hoy, cuando defendemos lo nuestro
y sostenemos contra viento y marea nuestra capacidad para decidir de
manera argentina los problemas argentinos, estamos integrados al mundo,
abrimos mercados y diversificamos nuestras exportaciones.
Es decir, cuando nos decidimos a ser nosotros mismos es cuando el mundo
más comienza a valorarnos, a pesar de que algunas de estas ideas
han sido condenadas por los escribas del mercado como aislacionistas.
Entre
nuestras prioridades se ubica el fortalecimiento, la ampliación
y la profundización del Mercosur y además constituir la
Comunidad Sudamericana. El regionalismo es la manera en que potenciaremos
nuestras posibilidades en el ámbito internacional, sin que ello
nos exima de buscar relaciones bilaterales con países o bloques
de países también en forma independiente, como los logrados
en materia energética con Bolivia y Venezuela.
La integración latinoamericana no será fácil ni
se obtendrá instantáneamente, pero corresponde a los intereses
de nuestros países lograrla.
Los acuerdos alcanzados con China, India, Pakistán, Vietnam,
Marruecos, Corea, abren una fase nueva e interesante para, además
de incrementar el volumen de nuestras exportaciones, explorar formas
asociativas para la inversión productiva.
Argentina viene recuperando niveles de credibilidad internacional y
eso redunda en mejores condiciones para su recuperación social,
política e institucional.
Reiteramos en este ámbito nuestro firme compromiso para trabajar
por la recuperación del ejercicio pleno de soberanía sobre
las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur y los espacios marítimos
circundantes y, concordantemente con la comunidad internacional expresamos
al Reino Unido nuestra llamado para reanudar las negociaciones, a la
brevedad posible, con el objetivo de lograr una solución pacífica,
justa y duradera de la disputa, teniendo en cuenta la disposición
constitucional de respetar el modo de vida de los habitantes de las
islas.
Esta
postura permanente, constituye una política de Estado, y responde
a un anhelo colectivo del pueblo de nuestra Patria. Como se advertirá
con facilidad, es imposible resumir en un discurso la totalidad de lo
que hemos hecho en el corto tiempo que lleva nuestra gestión.
Es más, el cúmulo de los cambios y su propia magnitud
hacen aparecer ante los ojos del observador ese lapso como si fuera
mucho mayor.
Pero nosotros no hemos sido espectadores ni comentaristas de la realidad.
Los que vaciaron el país, los que saquearon al pueblo argentino,
los que se llenaron los bolsillos con los negocios que para sí
mismo se crearon, los que simplemente critican y creen que todo lo saben,
los que diariamente nos presionan o simplemente mienten, no lograron
vaciarnos el alma ni apagar nuestros sueños.
Con errores y aciertos, con una acción constante que seguramente
será perfectible, enfrentando todos los vientos, vamos ladrillo
a ladrillo, paso a paso, construyendo cada día la Argentina con
la que una vez soñamos.
Llegamos con un bastón y el anhelo de un pueblo y aquí
estamos. Fuertes en nuestras convicciones, decididos a cambiar esta
Patria que soñamos grande.
La
tarea es inmensa y los convocamos a todos, con humildad, para que venga
a poner el hombro, para construir un nuevo modelo de desarrollo que
permita recuperar lo mejor de la tradición Argentina y de sus
pioneros.
Se acabó el tiempo en que sólo los recursos naturales,
la fuerza de trabajo y el capital eran los únicos factores dinámicos
capaces de encabezar los modelos de desarrollo.
Hoy el principal capital que poseen las naciones es la capacidad de
sus habitantes, el nivel educativo, cultural y científico de
su gente volcado a los procesos productivos.
Frente a los modelos neoliberales que empujaron al país a desarrollar
un modelo de “competitividad espuria” basado en la superexplotación
de su mano de obra, el deterioro de los recursos naturales y la especulación
financiera, es necesario proponer un modelo de “competitividad
genuina” cuyo sustento principal es la capacidad de agregar valor
a nuestra producción a través del desarrollo científico
tecnológico y la alta calificación del trabajo de nuestro
pueblo.
El nuevo orden internacional nos muestra que aquellos países
que manejan las nuevas tecnologías aplicadas a la información
y la producción son los que están en condiciones de liderar
el avance de la humanidad y de producir más riquezas para distribuir
entre sus habitantes. Los argentinos estamos en condiciones de poner
toda nuestra energía, aún la de aquellos que hoy la dedican
sólo a pelear o a destruír o criticar lo que otros hacen,
en esa construcción.
Dotemos nuevamente al Estado de las neuronas que le sacaron, trabajemos
fuertemente para lograr nuestros sueños, construyamos un modelo
educativo acorde a los tiempos y, sobre todo, confiemos en nuestras
propias fuerzas.
Estamos superando obstáculos que parecían insalvables.
Nadie, o muy pocos, creían que seríamos capaces de lograrlo
y sin embargo, lo estamos logrando.
No van a poder con esto o con aquello nos decían. No podrán
con aquello otro, nos dicen. Es que al lado de la Argentina que se permite
soñar y trabajar todos los días, hay otra Argentina que
trata de tirar para atrás, que apuesta al fracaso casi en un
ejercicio de autodestrucción.
No vamos a aflojar. Este corto tiempo que llevamos de gobierno prueba
eso. Los millones de esfuerzos individuales de los argentinos que todos
los días se levantan, prueba eso. Se puede. Sí que se
puede.
Si somos nosotros mismos, si defendemos nuestras ideas, nuestros sueños,
nuestras convicciones, si nos paramos con dignidad frente a los problemas.
Se puede. Con nuestro esfuerzo y la ayuda de Dios, vamos a poder.
Muchas gracias. Viva la Patria.